martes, 21 de julio de 2009

Acerca de las competencias profesionales

La ausencia de novedades en este blog obedece no solo a mi natural dejadez sino al hecho que, en los últimos meses me he visto involucrado en un mecanismo conocido como concurso docente, oscultamiento contra natura de carácter periódico inventado en la reforma universitaria del 18, a los efectos de definir si su seguro servidor puede o no conservar el trabajo que hasta ahora a venido detentando (y que algunos sostienen (no sin razón) que me queda grande).
Quizás no sea el espacio para discutir la idea de los concursos docentes, con los cuales, en lineas generales, estoy de acuerdo. Sin embargo, parece necesario analizar cuales son los requisitos necesarios para dictar una materia como Aspectos Legales de la Informática.
El principal problema del concurso es que todos los participantes tenemos antecedentes suficientes para ocupar el cargo, aunque en áreas diferentes. La pregunta subyacente es cual es el perfil que debe tener la materia: Es necesario que sea dictada por un abogado, una versión light de una materia de grado que ni siquiera existe o quizás sea mejor que la dicte un informático, con el peligro de transformar la currícula en una versión de una especialidad forense, tal como ha sucedido por ejemplo en medicina.
No creo tener la respuesta. Los últimos cinco años he trabajado en la presunción de un posible criterio pero no creo que sea el único. Supongo que el resultado de este concurso determinará si estaba o no errado.

jueves, 28 de mayo de 2009

A modo de introducción (o porque debería estar leyendo esto)

La idea de este blog me viene rondando desde hace tiempo. A fuerza de ser sincero, si no fuera tan procastinador, este blog debería tener ya por lo menos un año de existencia. Sin embargo, siempre es mejor tarde que nunca.
Como una forma paralela a la docencia, el blog aparece como una herramienta útil para la discusión de ideas o noticias derivadas de las relaciones entre el derecho y la informática: Muchas veces los temas necesitan de una respuesta más inmediata de la que puede darse con un trabajo de doctrina; el cual, seamos sinceros, en la mayoría de los casos consiste en un ejercicio de pedantería intelectual (¿realmente es necesario leer veinte páginas sobre mi opinion sobre el voto electronico? Yo creo que no.)
La forma, entonces, es casi la de un libro de apuntes. Un metodo de comunicación mas rápida e informal sobre temas de interés común, como disparador de discusiones sobre una disciplina en ciernes, más que un trabajo de investigación jurídica.
Esto, por supuesto, si es que no dejo para mañana la redacción de las entradas